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martes, 7 de mayo de 2013

Como acabar con las agujetas



Ya seas principiante o un experimentado corredor, seguro que has experimentado alguna vez la desagradable sensación que provocan las agujetas. Yo recientemente. Después de correr el maratón de Sevilla y tras unos merecidos días de descanso me dispuse a salir a entrenar. Las sensaciones malísimas. Fueron apenas veinte minutos a un ritmo suave, pero acabé con dolores en todos los lados. Al día siguiente aparecieron las tan temidas agujetas. La verdad es que no suelo tenerlas muy a menudo. Tengo el recuerdo de sufrirlas durante mi etapa escolar, cuando llevaba una vida más sedentaria y de vez en cuando nos metían un poco de caña en Gimnasia.
Para los que no lo hayan comprobado en sus carnes, se experimenta una experiencia desagradable, como si miles de agujas se clavasen en nuestros músculos. Todo esto se produce al día siguiente o a los dos después de un ejercicio muy intenso. Yo más bien diría que vienen originadas por actividades que no estamos acostumbradas a realizar.
Aún hoy no hay una teoría definida que explique los motivos por los que aparezcan las agujetas. Solo es sabe que generan un dolor ante las contracciones musculares y estímulos de presión, que se acentúan a los dos días y que no existe un remedio concreto para combatirlas.
No vamos a entrar a valorar si produce por la rotura de cristales de ácido láctico o si es por la realización de ejercicios excéntricos. Algunos justifican la aparición de las agujetas por un exceso de láctico liberado durante la práctica y cristalizado tras el entrenamientos. Otros estudios recientes lo atribuyen a un sobreesfuerzo de la musculatura que provoca microroturas de las fibras musculares que acaban por inflamarlas. El dolor final se debe a que la fibra es muy débil y no soporta ese nivel de esfuerzo.
Por lo general las agujetas aparecen en aquellas personas que comienzan a practicar un deporte sin estar lo suficientemente preparados. Si estamos acostumbrados a correr cincuenta kilómetros a la semana y un día nos estrenamos jugando al padel o al tenis seguro que al día siguiente tendremos dolores porque activaremos músculos que por lo general no empleamos a la hora de correr. También es común que hagan acto de presencia cuando pasamos de una actividad suave a otra más intensa o después de realizar una con mucha intensidad como puede ser un maratón o una carrera de fondo.
Siempre he escuchado que lo mejor para quitarlas era haciendo más ejercicio, aunque en un estado muy agudo aconsejan descansar y dejar el ejercicio para otro día.
No hay ninguna pócima mágica que acabe con ellas, pero os podemos proponer una serie de medidas para aliviar el dolor, como los estiramientos suaves, masaje suave y baños calientes con esencia de romero o árnica. Otros recomiendan aplicar frío en la zona afectada o meterse en una bañera con hielos. De esta manera la inflamación se reducirá.
Siempre hemos escuchado como nuestras madres nos recomendaban tomar agua con limón y azúcar o bicarbonato para acabar con el dolor, pero no es más que una leyenda urbana. Esto solo consigue que noshidratemos más, pero ni evitan las molestias ni las reducen.

Entrenamientos para ser más rápidos



Los fondistas solemos obsesionarnos con acumular kilómetros, prevaleciendo la cantidad a la calidad. Por lo general hacemos unos entrenamientos más bien aburridos con carrera continua a un ritmo soportable y así un día sí al otro también. Intentamos salir a correr el mayor tiempo posible para que nuestro cuerpo gane en resistencia. Y no está mal la idea. Pero nunca debemos de descuidar la preparación, ni aunque te prepares para competir en maratones. Nos aporta muchos beneficios y nuestro cuerpo lo acabará agradeciendo.
Mejorando nuestra velocidad aprenderemos a competir con mayor rapidez. Nuestro cuerpo se adaptará a reaccionar con más celeridad y ganaremos un ritmo de carrera más ágil y cómodo en la carrera continúa. Todo son ventajas si tenemos en cuenta que también podemos realizar los cambios de ritmo con más facilidad y ganaremos fuerza en los músculos y articulaciones.
Existen muchos métodos para ganar velocidad, al margen de cual sea nuestro objetivo. Lo ideal sería realizar estas sesiones durante la época del año que menos nos carguemos de kilómetros. Para ello proponemos una serie de entrenamientos especifícos basados en:
  • Rectas y progresiones. Es un entrenamiento esencial para cualquier corredor y se puede realizar durante cualquier época de la temporada. En las rectas no se pretende ir a tope, si no al 80% de la velocidad máxima. Se suelen realizar sobre una distancia de unos cien metros. Con ellas obtienes velocidad de desplazamiento y puedes ganar en tu técnica de carrera gracias a que das una zancada más amplia y mejoras la elasticidad de isquiotibiales, aductores, músculos y tendones. Ganas en velocidad sin necesidad de soportar grandes sufrimientos y con una rápida recuperación. Algo más complejo se presentan las progresiones, que se realizan sobre la misma distancia que las rectas pero que nos llevarán casi al 100% en su parte final. Una buena opción es realizar una hora de carrera continua y completar el entrenamiento con ocho rectas de cien metros y un minuto de recuperación.
  • Series: En mi opinión son los entrenamientos más duros y más sacrificados, Si no consigues concluir las series puedes desanimarte y acabar con una sensación de frustración importante. Las distancias y los tiempos de recuperación dependerán de cuáles sean nuestros objetivos. Para ganar velocidad las distancias más utilizadas van desde los 80 hasta los 300 metros. Lo ideal está entre 150 y 200 metros alcanzando un máximo del 90% en un entrenamiento similar a las rectas. La recuperación debe oscilar entre los dos y tres minutos, sin necesidad de salir de nuevo cansado. Si ya tenemos un cierto nivel y buscamos mejorar de manera rápida, podemos imprimir ritmos más veloces y con menor tiempo de recuperación. Cuando hagamos series tenemos que acabar con la sensación de que podíamos hacer más metros y un poco más rápido. La cantidad de series debe de estar entre las tres y diez veces.
  • Cambios de ritmo: También conocidos como fartlek, se incluye dentro de las sesiones de carrera continua. Resultan bastante amenos porque rompen con la monotonía que supone correr siempre al mismo ritmo. Consiste en que aumenten las pulsaciones durante un periodo de tiempo corto y que el cuerpo logre recuperarse del esfuerzo sin necesidad de detenerse. Con estos entrenamientos conseguiremos ganar en velocidad y resistencia, por lo que se puede considerar de completo. Una buena opción es hacerlos cuando el terreno nos sea favorable. También es posible llevarlos a cabo por distancia, tiempo o por pulsaciones. Puedes acelerar el ritmo un minuto o 300 metros, recuperando a continuación sin necesidad de pararse. Para hacerlos fuertes no es preciso hacerlos muy largos.